bienvenido Yoseito... ya sabes...muito calhado !! de venecubita la octava estrellita !!

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esto...

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otra vuelta de tuerca...

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y

la bronca...¿con quien es?

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dale un click sobre el OJO del obscuro !

La triste fiesta...

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(Cliquear sobre la imagen para saber donde ! )

dale con la manito y buen provecho !!

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come mieLda de Ar Tista o come ! Artiste de mielda !!

ready made ...in venecubitas

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lunes, 9 de noviembre de 2009

...el Muro !!



La fábula del muro Ernesto G.


Había una vez un país donde construyeron un muro muy grande para que los ciudadanos no se vieran tentados a escapar. El gobierno ayudaba así a la gente a sentirse felices con lo que tenían, por muy poco que fuera. Algunos ciudadanos, los mas débiles, a veces se enfermaban y les daba por saltar el muro. Les entraba una extraña obsesión de averiguar qué había del otro lado. El gobierno, siempre preocupado por la salud de la mayoría, evitaba a toda costa que esos ciudadanos lograran su cometido. No porque del otro lado existiera un mundo mejor sino porque querían evitar que los ciudadanos del país vecino se contagiaran y les diera también por saltar el muro. Ese salta y salta era peligroso. Había que castigar a los trasgresores de la manera más radical posible. Además, ¿qué sentido tenía construir un muro y no castigar a los que intentaran saltarlo?

Un día sucedió algo muy extraño. Los ciudadanos, habiendo entendido después de muchos años y de muchas muertes que saltar el muro era ilegal, decidieron derribarlo a golpe de mandarrias. Así, al no haber muro, no era ilegal saltarlo. ¿Cómo podría ser ilegal saltar algo que no existía? Esa fue la primera pregunta. Después vinieron muchas otras.


La culpa de la víctima de Yoani

Violencia contra la No violencia de Claudia



ABUSE YOUR DESILLUSION

KNUCK KNUCK KNUCKIN’ ON MY NUCA
Orlando Luis Pardo Lazo

Miro mi nuca.

No ha sido nada.

Un cinturón de petequias por la demasiada fuerza de un efebo oficial y acaso por mi mala coagulación.

Miro mi nuca en un jpg.

Según se interprete, es insultante o interesante de contar.

En el principio no fue el Verbum, sino la Barbariem.

Violencia extra-verbal a pulso.

Caminar en El Vedado será a partir de hoy una experiencia extrema.

La Avenida de los Presidentes remitirá ahora a una prisión post-principesca.

En segundos, Yoani y yo estábamos de brazos torcidos dentro de un auto importado desde nuestra Madrastra Patria: China.

Mi cabeza contra la alfombra del carro y Yoani casi de patas arriba.

No pude verla, la identifiqué porque no se callaba ni maniatada.

En segundos, la oí gritar con la vehemencia del ser más libre del planeta.

Tenía una rodilla de macho cubano clavada en el pecho y todavía los increpaba.

En segundos, de esa energía chupé fuerzas para sostener un poco mi voz.

Me dijeron que le dijera a Yoani que se callara.

Esa frase, pronunciada por tres desconocidos a nombre del Estado Cubano, resume toda la escenografía obsoleta y obscena de este país:

Díganle a Yoani que se calle.

Díganle a Yoani que se calle.

Díganle a Yoani que se calle.

En segundos, nos depositaron despóticamente en una esquina que confundí con el patio interior de un barracón.

Yo estaba mareado.

Sentí asco, tuve ganas de vomitar.

No podía mover el cuello.

Abracé a Yoani (antes nunca lo había hecho).

Empezó a sollozar.

La mujer más grande de Cuba parecía una niñita de cero años.

Porque Yoani es eso: el futuro de Cuba cristalizado sobre un esqueleto frágil e irrefrenable.

La besé en la cabeza. Su pelo tironeado con odio olía a la libertad.

Una.

Dos.

Diez.

Incontables veces besé su cabeza sin edad.

Pero nunca le dije que se callara.

Pero nunca le dije que se callara.

Pero nunca le dije que se callara.


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